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Turismo en Olmos

"Bienvenidos a Olmos: Tierra de fe, historia y naturaleza viva"

Descubre el corazón de Lambayeque en un rincón donde la fe se viste de gala con la Santísima Cruz de Chalpón y la historia se escribe en las rocas de los Pipochinos. Olmos te invita a recorrer sus senderos, maravillarte con el vuelo de la mística Pava Aliblanca y sentir el aroma de la Capital del Limón. Un destino donde cada rincón cuenta una leyenda y cada visitante se siente en casa.

Datos y Reseña Historica de Olmos

Historia de Olmos
Una ciudad rica en historia desde sus inicios. Los cronistas refieren que, a la llegada de los conquistadores al territorio de Olmos, existían curacazgos integrados por los ayllus de Copiz, Santo Velillo o Santovélico, Guambra, Lulizana y Catón.

También, las parcialidades serranas de Aguas Blancas, Boliche, Racalí, Licurnique y Jaguey Grande de Pumpurre en una vasta extensión y que según la historiadora María Rostworowsky, los pobladores tenían su propia lengua, una variedad del Sec y el Mochica.

Olmos fue fundado durante el gobierno del virrey don Francisco de Toledo, por el visitador General don Bernardino de Loayza, de inspección en los partidos de San Miguel de Piura, Guayaquil y Puerto Viejo. Es Loayza quien decreta la fundación con el nombre de “Santo Domingo de Olmos”, desde San Miguel de Piura, el 27 de junio de 1573.


Etimología del Nombre
Cuando los conquistadores, pasaron por éstas tierras con destino a la ciudad de los Reyes (Lima), se encontraron con la existencia de árboles robustos muy parecidos al Olmo que crecía en Europa.

Estas especies se encontraban en las cercanías de Fíloque y del río Olmos.
Como una de las formas de identificar estos lugares y perennizar su nombre, los españoles decidieron llamarlos La Tierra de los Olmos.
Este árbol que existían, era el conocido “Palo Blanco” con características similares al Olmo de España y que erróneamente los conquistadores lo llamaron como tal.
Se bautizó con el nombre del pueblo de Santo Domingo, en honor al predicador Domingo de Guzmán y el de Olmos por las consideraciones antes indicadas.
Dialecto del Antiguo Olmos

Según Fernando de la Carrera en su obra “Arte de la lengua Yunga” 1644, da cuenta que la lengua mochica se hablaba en Motupe, Salas y Penachí, en tanto que en Catacaos se hablaba el Tallán y en Sechura el dialecto Sec.
La arqueóloga María Rostrworosky indica que Olmos tenía su propia lengua muy particularmente de las otras. Sechura también tenía su dialecto, pero la de los olmanos probablemente era una variedad mezclada entre el Sec y Mochica.
Algunos vocablos antiguos aún subsisten sobre todo aplicado por mujeres en el arte textil como, Kaite, piruru, copo, silluque, yagal, etc.

Aspecto Político
El distrito de Olmos, está ubicado en la parte norte de la Provincia de Lambayeque.
Fue creado por ley del 20 de diciembre de 1824 y su capital es la ciudad de Olmos, situada a la margen derecha del río del mismo nombre a 160 metros sobre el nivel del mar.
Tiene sol permanente, clima sano y se sitúa a una distancia de 103 kilómetros de la localidad de Chiclayo y a 870 de la Capital de la República.

Extensión
La extensión del distrito es de 3 mil 544.89 kilómetros cuadrados que equivale al 51 por ciento de la superficie de la Provincia lambayecana.
Si hacemos una comparación el territorio olmano es el más extenso que la Provincia de Chiclayo con sus 18 distritos juntos.

Reseña Histórica
Fuentes históricas señalan que cuando el Inca Huayna Cápac, aseguró la conquista de la zona norte del Perú, todos los pobladores de los Valles Tucmi, Xayanca, Motupi, y otros se sometieron pacíficamente a sus disposiciones, recibiendo a cambio los beneficios de la legislación incaica y con ella los caminos y canales que los pusieron en comunicación con el resto del Tahuantinsuyo.

A la llegada de los conquistadores españoles, a territorios olmanos, ya existían en estas zonas señoríos organizados políticamente en ayllus, muchos de los cuales tenían su propio dialecto. Ayllus como Guambra, Santovélico, Catón y Copiz se habían adelantado a otros aledaños en cuanto a manejo de técnicas de riego agrícola, habiéndose asentado en una buena extensión territorial de Olmos antiguo.

Familias conocidas como Chimpén, Chapilliquén, Serquén, Mío, Pupuche, entre otros poblaban zonas fértiles y ricas en pastos naturales y manantiales en Ñazpe (Ñaupe), Lapilcapuc (La Pilca), Ysincape (Sincape), Puquio, Fíloque, Cutirrape, etc.
Se sostiene que el Cacicazgo de Olmos autóctono comprendía territorialmente cerca de un millón de hectáreas lindando sus fronteras con dominios del Curaca Sechuc-Arac, Catacaos y Pavor.

Fundación de Olmos y Las Siete Familias
En los primeros meses de 1538 un grupo de familias mestizas y españolas salieron del territorio del Cacique Pirwa con dirección sur llegando a inmediaciones del actual límite entre las Comunidad Santo Domingo de Olmos y San Martín de Sechura.

Enrique Bruning, arqueólogo alemán y costumbrista señala que el lugar donde se establecieron estos grupos humanos se situaba al sur de Sechura donde existían dunas de arena poblado por ese entonces de juncos marinos conocidos por los indígenas como Llurús.

La suficiente agua que existía en la zona hicieron posible que las familias provenientes de Piura se establecieran dedicándose a la crianza de mulas y caballos para alquilarlas como bestias de carga a los que viajaban entre el Puerto de Paita y la Ciudad de Los Reyes (Lima).

Desde entonces todo lo que llegaba al Perú, fuesen hombres, animales o mercaderías lo hacían por Paita y de allí por tierra al resto del país. Se dice que en la Conquista y la Colonia, la navegación entre Paita y Callao era una larga travesía y según el cronista Bernabé Cobo, se requerían varios meses, debido a las dificultades que se presentaban en los viajes a través de los antiguos buques de vela que luchaban contra el sentido inverso de las corrientes marinas. Es por ello que los pasajeros que desembarcaban por Paita viajaban por tierra hacia lugares como Saña, Trujillo o Lima contratando mulas y caballos a los arrieros olmanos para transportar sus equipajes.
El sistema de arrieraje fue una actividad que dejaba buenas utilidades y muchos de las familias asentadas en Llurú se habían convertido en expertos en la conducción de bestias sobresaliendo en esta parte los naturales de Olmos y Catacaos.

Dentro del grupo de familias españolizadas que llegaron al lugar destacaban siete de ellas: Los Serrato, Arroyo, Cornejo y otros como Papán, Soplopuco, Maco y Monja
Años más tarde por la escasez de agua a falta de lluvias, los antiguos arrieros abandonan Llurú con dirección este, estableciéndose en las cercanías del hoy caserío de Ficuar, zona antigua dentro del territorio denominado por los españoles como Santovélico.

Olmos fue fundado en la época del Virreinato durante el gobierno de don Francisco de Toledo quien estuvo al frente del cargo desde septiembre de 1569 hasta septiembre de 1581.

Se sostiene que el Virrey Toledo realizaba visitas de inspección a los diversos lugares del país para conocer sus necesidades de las parcialidades, cacicazgos y encomiendas. A los sitios alejados donde no podía viajar, enviaba personas hábiles y de toda confianza a la que denominada visitadores.
Las famosas ordenanzas que expidiera fue el resultado de los viajes realizados copando la atención del Virrey la reducción de los indígenas en pueblos grandes, evitando que vivieran dispersos entre los cerros y montes , tal y como estaba dispuesto en la Leyes de Indias.

Francisco de Toledo, no llegó a visitar la parte norte del entonces Virreinato del Perú, donde se encontraban los Partidos de San Miguel, Guayaquil y Puerto Viejo. Precisamente envío a estas zonas al Visitador General don Bernardino de Loayza quien fue el que decretó la Fundación del pueblo de Santo Domingo de Olmos en San Miguel de Piura el martes 27 de junio de 1573.

Según Enrique Bruning, en sus apuntes monográficos indica que en el histórico decreto se dispone que todos los Caciques, principales e indios de las encomiendas a cargo de Catalina del Prado donde se encontraba Olmos y Santovélico así como la del Pueblo de Copiz perteneciente a la encomienda de Diego de Sandoval vayan con sus mujeres, hijos, alhajas y ganados a residir al nuevo Pueblo de Santo Domingo de Olmos, teniendo como plazo máximo de dos meses multando con cincuenta pesos a aquellos que desobedecieren la ordenanza.

El pueblo, que Loayza dispuso su fundación no se encontraba aún el en lugar donde se ubica en la actualidad, Ello ocurrió en las cercanías de Ficuar, al sur-oeste del distrito olmano.

Los españoles, establecieron que los indios que vivían en las diversas parcialidades, obligatoriamente tendrían que radicar en adelante en el flamante pueblo, dándose un plazo de 2 meses, tal y como lo dispone la ordenanza.

Es muy probable que el lugar escogido para la fundación del antiguo pueblo de Olmos, gozara de suficiente agua, puesto que se establece la siembra de especies traídas por los españoles.

En los primeros años, después de la Fundación de Olmos, aún se le denominaba con el doble nombre de Copiz o Santovélico, siendo probable que cada uno de los pueblos reducidos en un solo, hubiesen seguido usando por un buen tiempo la denominación de su lugar de origen, hasta que después quedó consagrado definitivamente el de Olmos.

Como era de conocimiento, Las leyes de indios amparaban la propiedad indígena y reconocían la organización comunal. La legislación colonial, trató en lo posible de no atacar la institución, ni las costumbres de sus habitantes.

Es en esas circunstancias que el Virrey Francisco de Toledo, a través de un dispositivo, confirmó la posesión y propiedad, a los indios de Santo Domingo de Olmos, el 13 de abril de 1578, incluyendo sus manantiales que mantenían desde tiempos inmemorables.

Las posesiones otorgadas a los antiguos olmanos comprendían una extensión de más de medio millar de hectáreas, desde el Cerro Ñaupe, pasando por Punta Aguja, La Para, El portachuelo, Cerro Artesón, aunque las medidas previsoras de Toledo, trataron de proteger la integridad de los indígenas, se evidenció un abuso de los llamados encomenderos, que aparte de encargarse del cobro de los tributos, dispuso de indios a su antojo, convirtiéndose en dueños de vidas y haciendas, el liderazgo de los caciques indígenas quedó limitado en la colonia pero no desapareció por completo.

Bajo éste marco, se desenvolvía la vida de los olmanos, que se dedicaban a la agricultura y crianza de mulas, la reducción de las parcialidades a un solo pueblo, que fue el de Santo Domingo no tuvo la solidez, que auguraron los españoles, pues el agua empezó a escasear en la zona de Santovélico (Ficuar) y la serie de dialectos a lenguas dominantes en los grupos autóctonos, fueron factores que trajeron serias dificultades.

La sequía que azotó estos lugares entre 1590-1594, obligó a los naturales fundadores del antiguo Olmos, a abandonar poco a poco su original asiento. Un buen número de habitantes, deciden instalarse en el sector San Cristóbal a mediados de 1596, donde al excavar la tierra, encontraron agua suficiente para sus propiedades, por estas mismos motivos en 1688, los indígenas Olmanos abandonan San Cristóbal, siguiendo el cauce del río Cascajal. Los que se aferraron a continuar la vida errante, se ingeniaron para excavar pozos y norias y quedarse aun en el anterior lugar, como es el caso de las familias Serrato, Soplapuco, More, Chunga, Pupuche y otros.
Los naturales que dejaron San Cristóbal, conocían que el sector Cascajal y Filoque, sobre todo éste último, había abundante agua y sabían que en esa zona las condiciones eran favorables para vivir. Precisamente entre 1690 y 1692 es que llegan hasta estos lugares, encontrando un puquio o manantial de agua natural, que incluso se mantiene en la actualidad y se ubica a la altura del kilómetro 96 de la Carretera Panamericana.

En la primera década de 1700 empezó a formarse gradualmente un pueblito a poca distancia del hoy río Olmos y que con el paso del tiempo congregó a cientos de familias. Un siglo después este pueblo se convirtió en villa y capital del distrito de Olmos.

Influencia Hispánica
El escritor español Francisco de Jerez, sostiene que luego de fundarse la ciudad de San Miguel en Tangarará, Pizarro y sus hombres deciden enrumbar a Cajamarca (Caxamarca) en donde tenían conocimiento que se encontraba El Inca Atahualpa.
Jerez señala que acompañaban a Pizarro el día de su partida el 24 de septiembre de 1532, unos 62 soldados de caballería, 106 de infantería y con ellos iba el clérigo Juan Sosa.
El historiador Juan José Vega en su libro “Partida de Pizarro”, dice por su parte que la comitiva española llega a Tambogrande y luego se dirigen a la comarca del Cacique de Pavur donde descansan, Es aquí que el conquistador Francisco Pizarro se entera que en el Alto Piura se hallaba un alto jefe militar incaico y deseoso de conocerlo parte a la serranía piurana en su busca encontrándose frente a frente con el Apu Inca en el pueblo de Zarán (hoy Serrán).

Pizarro y sus hombres disponen finalmente seguir su marcha hacia los señoríos olmanos, enfilando su camino por Naupe.

Las crónicas señalan que el 20 de octubre de 1532, los españoles llegan al Cacicazgo de Copiz haciendo un alto en la sede administrativa a la altura de lo que hoy es el sector Fíloque donde apreciaron la existencia de pequeñas fortalezas y casas hechas a base de adobe y material de la zona. No encontraron a nadie, pues el Curaca y sus lugartenientes, habían dejado el lugar momentáneamente conocedores del paso del conquistador por el lugar, por ello no se encontró alimento para la tropa, obligando a Pizarro continuar su marcha rumbo a Motupe donde permanecieron cerca de una semana ya que fueron bien tratados por los nativos.

J.J. Vega, sostiene que el término “Copiz” significó “laguna” en la extinta lengua o “milagro de agua” que dio el nombre al sitio. Es posible que el lugar o sede administrativa del este cacicazgo fue Cascajal.